Elegirse.
Dorian llegó cuando ya había dejado de esperarlo.
No porque hubiera perdido la esperanza, sino porque había aprendido, a golpes, que la espera es otra forma de estrategia. Y yo estaba cansada de pensar en términos tácticos.
Cansada de medir consecuencias, de anticipar daños, de elegir palabras como si fueran piezas de un tablero que nunca pedí jugar.
Había pasado el día entero en un estado extraño, una calma densa que no era paz sino suspensión, como si el mundo estuviera conteniendo la respira