El Simulacro Perfecto.
Todo funcionaba demasiado bien, y eso fue lo primero que pensé al cruzar el umbral del evento familiar Vance.
No había tensión visible, ni silencios incómodos, ni miradas desviadas.
La casa, porque no era solo un salón, era una casa pensada para ser escenario, respiraba una armonía casi ofensiva. Cada elemento estaba en su lugar: la música a un volumen exacto, las conversaciones fluyendo sin sobresaltos, las risas medidas, oportunas.
Un sistema en pleno rendimiento.
Caelan estaba allí, por supu