El Hospital.
El hospital tiene un olor que no se olvida. No es exactamente desinfectante ni exactamente metal, sino una combinación de esterilidad y amenaza contenida. Desde el momento en que atravesé las puertas automáticas detrás de la camilla de Caelan, supe que nada de lo que habíamos vivido hasta ahora había sido el verdadero límite.
El disparo en el estacionamiento fue violencia; el hospital era consecuencia, y las consecuencias, aprendí esa noche, pueden doler más que el impacto inicial.
Lo llevaron