Arquitectura del Derrumbe.
El aire en Quinn Design se sentía distinto aquel día, como si los muros, de mármol y cristal, contuvieran un secreto que yo podía percibir pero no tocar.
Caminaba por los pasillos con una mezcla de irritación y fascinación: todo funcionaba demasiado bien, cada engranaje parecía girar con precisión milimétrica, pero la perfección tenía un peso que oprimía el pecho.
Los ejecutivos pasaban a mi lado con sonrisas medidamente neutrales, cada movimiento calculado, cada saludo cuidadosamente medido, y