Un gran susto pasó Isla, ver a su esposo en una camilla de hospital por poco la enloquece, pero al segundo siguiente él estaba gruñendo y dando órdenes que no lo tocaran, por lo que todo quedó en un simple susto.
Desde aquel día, ha estado guardando el secreto de las constantes amenazas que recibe día a día. No sabe quién está detrás de todo y no puede buscar ayuda en ninguna parte, el responsable parece tener ojos en todos lados al mismo tiempo y no para de recordarle lo que pasó la última vez