Le besó con dulzura el dorso de la mano, mirándola intensamente con sus ojos azules y las mejillas de Helen se tiñeron en rosa, un poco avergonzada y más cuando sintió un carraspeo a su espalda proveniente de Henry.
Sacó enseguida su mano de adentro de la mano de George, como si hubiese sido electrocutada, y se giró asustada, para ver la cara de su hermana.
Tenía una ceja levantada como cuando era pequeña y la pillaba haciendo alguna travesura.
Elsa comenzó a ponerse nerviosa, ¡y ya era una muj