Incluso se había quedado hasta sin palabras.
Esto debería ser un mal sueño ¡¡Una horrible pesadilla!!
— Hen… Henry, sobrino, qué bueno que te hayas recuperado tan bien, ¿por qué no… no me avisaste que regresabas? – fue lo único que se le ocurrió decir frente a las decenas de ojos, que los observaban.
Albert apretó los puños a punto de romperse los dedos del nerviosismo, si Henry armaba un escándalo aquí, revelando la verdad, ¡sería un desastre!
Pero Henry, no era de los cabezas huecas, había