— La verdad es que deseo varias cosas, pero la primera y más importante, firma este papel de traspaso – Le puso una hoja delante.
— ¡Estás loca! ¡Por supuesto que no te cederé mi parte del orfanato y menos sin que me des un céntimo!
— ¿Acaso te crees que soy imbécil? – Romina, en un ataque de rabia, tomó la hoja y la hizo añicos en sus manos, dejando solo fragmentos del contrato.
— ¡Además, este orfanato es propiedad de una persona importante, mucho más que tú, muerta de hambre! ¡Jamás logrará