3 AÑOS DESPUÉS…
— ¡Petra, tráeme los informes que te pedí! – el grito de la Sra. Romina se escuchó desde su despacho, sin embargo, pasaron los minutos y nadie le respondió
— ¡Petra!, ¿qué estás haciendo ahora inútil?
Romina gritó con molestia, pero luego se concentró nuevamente en los papeles que estaba firmando, viendo como seguía pidiendo caridad para los pobres huerfanitos mientras ella se embolsillaba el 90 % de las donaciones.
La puerta se abrió con un chirrido y luego se cerró.
— Parece