— ¡¿Es por ese hombre, ese fantoche, el tal Phil que me rechazas?! ¡Me hiciste hoy crueles desplantes, rechazaste mi obsequio, cambiaste mi regalo por esa baratija que te dio! – le hablaba entre dientes, sumido en la rabia.
— ¡Pero lo que no me puedo creer, lo peor de todo, es que te hayas dejado besar por él!
Helen se dio cuenta de que su encuentro en el yate había sido presenciado por George y había creído que se habían besado, cuando no fue así.
— ¿Me estabas espiando? – Helen lo tenía casi