— ¿Te acuerdas Rita, como estaba esta casa cuando llegamos? Si no es porque nos pagaron el triple que en otros sitios, ¡no hubiese querido trabajar aquí!, ¡tenía miedo de que me saliera un fantasma en las noches!
Las cuatro doncellas rieron de la broma.
Algunas fumaban, otras bebían sumo, eran como cuatro amigas ricas, compartiendo una tarde de ocio.
— Y en unos cuantos meses, ¡zas! Más de la mitad de este monstruo de casa ha sido reformado con lo moderno y mejor del mercado, ¡incluso piensan p