Empezaron por murmuraciones bajas en el área del servicio y luego la flojera y las justificaciones, le siguieron.
Cuando se dieron cuenta de que Eva no las regañaba si dejaban sus cosas para después, no las supervisaba u ordenaba con fuerza para hacer sus quehaceres, la vieron como presa fácil.
Eso sin contar, las miradas despectivas que le daban, cada vez que ella giraba la espalda.
El rumor de que el señor solo la había recogido por caridad, a esa fea coja y que no eran un matrimonio real, co