Helen había venido hoy de visita a la mansión de los Edwards.
No porque le encantara la idea de ver a su aborrecible prometido, sino porque su padre la había estado presionando con que debía relacionarse más con su futura suegra, la Sra. Grace, y comenzar a sentirse parte de la familia de los Edwards.
Al llegar con los regalos que traía por su visita, el ama de llaves le informó que la Sra. Grace aún no se había levantado y que si quería verla, tendría que esperar un tiempo.
Con fastidio se pus