Eva tragó audiblemente y pasó una mano temblorosa por delante de los ojos de Henry para ver si este seguía el movimiento, porque quizás estaba tan ansiosa por verlo recuperado que ya imaginaba cosas.
“¡Henry siguió el movimiento de sus dedos! Muy lentamente, pero lo hizo, no estaba imaginando las cosas, él estaba consciente” pensó Eva con alegría que se transmitió en su rostro.
— ¿Henry puedes escucharme? - le preguntó, mirándolo con expectativas, con emoción evidente en sus ojos avellanas.
El