— Juraría que escuché un ruido por aquí— se oyó la voz de un hombre en el jardín, que Helen reconoció como uno de los guardas espaldas de su padre.
— Busca por los alrededores, ella nunca se internaría en la oscuridad y menos donde hay perros, así que, si estaba aquí, debe estar cerca— ordenó su padre y se escucharon pasos muy cerca de donde estaba y en los alrededores.
Eva estaba sudando frío, no sabía que bicho le había picado para que decidiera arriesgarse así por una desconocida, que quizás