No pude contestar un solo mensaje o llamada que entraba a mi celular, me había ido a una parte solitaria de la ciudad por horas y aunque los pies me dolían, no pensaba regresarme a la mansión Russell.
No tenía ganas de nada, ni siquiera fingir que era más fuerte que el imbécil de Nicolas Russell, no sabía cómo iba a soportar verlo después de lo que había pasado.
"Una madre drogadicta que te abandonó"
"Tu familia no vale nada"
Resoplé y en ese momento recibí el milésimo mensaje del día, le d