Después de hacer el amor, el aire en la habitación se sentía espeso, casi sofocante.
Me acurruqué contra Nick, intentando encontrar consuelo en su calor, pero no podía evitar sentirme diminuta, insignificante, como si la intensidad de lo que acabábamos de compartir me abrumara por completo.
No era solo el acto físico lo que me hacía sentir así; era todo lo que había dicho, todo lo que había dejado implícito con sus palabras, y lo que no había dicho, lo que aún ocultaba.
No sabía cómo responde