Al día siguiente…
La puerta de la sala de juntas del Madrid Royale FC se cerró con un golpe seco. Un silencio sepulcral invadió la habitación, volviendo el ambiente irrespirable.
Don Fernando estaba sentado en la cabecera de la larga mesa de roble, con el rostro más frío que un bloque de hielo. A su lado, Javier, el mánager del equipo y representante personal de Mateo, tenía los brazos cruzados y la mandíbula tensa.
Carlos Méndez estaba sentado en medio, tratando de acomodarse el cuello de la c