El edificio operativo del Madrid Royale FC se quedó tan en silencio de repente que el tictac del reloj de pared sonaba como un martillo de ejecución.
Mateo apretó los puños con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. Esa exigencia no solo era absurda, sino que pisoteaba su privacidad hasta niveles insospechados.
Meter el tema de la descendencia en el ojo público para consumo masivo y salvar sus carreras era una línea roja que nadie imaginó que un club como el Madrid Royale FC se atre