Mientras informaba de la situación tan tensa a emergencias con voz de pánico, la luz de la linterna que había dejado en el suelo iluminó por accidente un objeto pequeño cerca de la pata de la cama.
El objeto brilló al recibir la luz.
Lucía, con la respiración entrecortada y el pecho doliéndole, se arrastró hacia él. Lo agarró con las manos temblando.
Resultó ser un smartphone fino con una funda negra lisa, sin logos. Parecía que se le había caído al segundo intruso cuando forcejeaban en el suel