Una fina llovizna acariciaba los cristales de la sala del Hogar Elena, dejando que el aroma a tierra mojada se filtrara en el ambiente. Dentro, la atmósfera distaba mucho de ser fría. Rafael Ortiz estaba sentado en una vieja silla de madera, con sus anchos hombros ligeramente encorvados mientras escuchaba con entusiasmo a Luna y Carlos, quienes hablaban animados sobre su colección de cartas de superhéroes. Lucía Vega permanecía en el umbral de la cocina con una taza de té humeante entre las man