AMBER PIERCE
—Creo que te confundiste… —susurré mientras veía a través de la ventana—. Este no es el barrio donde vive mi madre.
Me incliné hasta asomarme entre los asientos delanteros, para encontrarme con una sonrisa por parte del chofer.
—¿Me escuchaste? —pregunté ansiosa.
—La escuché señora, esta es la dirección que me dio el señor Harrington —contestó con gentileza—. Su madre vive en ese edificio.
Señaló un lugar que en la vida mi madre podría pagar. El edificio de departamentos parecía