BYRON HARRINGTON
«Viuda Harrington se rehúsa a aceptar la muerte de su esposo», decía el encabezado del periódico que había conseguido. En el centro de la noticia se encontraba Amber. Había perdido peso, sus ojeras marcadas hablaban de noches sin dormir y envolvía su vientre de manera protectora, aunque ella parecía consumida y frágil.
Arrojé el periódico a un lado, dolido por el daño que le estaba provocando a Amber mi ausencia y al mismo tiempo, muy en el fondo, conmovido, porque ella me est