AMBER PIERCE
Anthony entornó la mirada, como si quisiera descubrir si hablaba en serio, pero mi voz no se quebró.
—¿Jefe? —preguntó uno de sus hombres, a unos metros del auto.
Entonces un par de cables se soltaron del transformador, cayendo sobre el cofre el auto, latigueando como serpientes furiosas, soltando chispas.
—¿Arriesgarás a tus hombres a morir electrocutados solo por un maldito adicto de mierda? ¿Sus vidas valen lo mismo? —pregunté viendo el espectáculo mientras Anthony seguía vién