JAZMÍN HERRERA
—Jaz… ¿Dónde está? —preguntó Bryan hincándose ante mí. Me había llevado al pequeño comedor y mientras Diana se calzaba los guantes de látex, él aparentaba piedad—. No tenemos mucho tiempo antes de que Byron dé con nuestra ubicación. Por favor, solo dime donde te pusieron ese rastreador.
Cerré los ojos con fuerza, recordando el día que el señor Harrington me mostró esa pequeña cápsula.
—Velo como una seguridad… una manera de protección —dijo Byron aquella vez con calma, detrás d