CLEMENTINE
Gael se veía mucho mejor por la mañana, y yo estaba aliviada.
Aun así, para estar segura, mi mamá dijo que lo cuidaría en lugar de que lo llevara al preescolar, y así podría volver al trabajo sin preocuparme. No había querido cargarla con la responsabilidad —ella había hecho tanto para ayudarme con él cuando manejaba tantos trabajos— pero insistió en que quería ayudar. Ahora que iba al preescolar y yo me encargaba de todo por mi cuenta, no lo veía tan a menudo como antes. Sabía que