—Jeje, no me crees, te vas a arrepentir.
Elie tenía una amplia sonrisa en la cara, y no explicó más.
Silvio al principio no le prestó atención, pero después de unas cuantas copas, empezó a sentirse algo incómodo.
—Explícame bien.
Viendo que él quería preguntar, pero mantenía una actitud muy fría, Elie se rio sin piedad alguna.
Afortunadamente, después de reír por un largo rato, vio su cara cada vez más oscura y decidió hablar amablemente.
—Ponte en su lugar, si hubiera un hombre que te trata com