—Si te pego, ¿qué puedes hacerme?
Julian tenía esa intención, pero Elena lo desenmascaró en ese instante, dejándolo sin poder hacer nada.
En realidad, él no tenía la costumbre de golpear a las mujeres, pero desde pequeño, nadie le había hablado con tan poco respeto. En un fugaz arrebato de ira, era natural que actuara impulsivamente.
—No puedo hacerte nada en lo absoluto, pero no olvides que vine con Silvio. Si te atreves a molestarme, ¿quieres enfrentarte a Silvio?
Elena decía esto con una ampl