Bianca cerró la portátil con un suspiro pensativo. La llamada con Lorena, era justo lo que necesitaba. Marcó el número para una videollamada, y en cuanto el rostro sonriente de Lorena apareció en pantalla, una ola de familiaridad la envolvió.
—¡Me alegra tanto verte, Bianca! —exclamó Lorena, su entusiasmo contagioso—. Supongo que has estado ocupada, aunque yo también ando bastante liada con algunas cositas. Pero en todo caso, es una alegría volver a verte, aunque sea a través de una pantalla.
B