La mención de los niños hizo que el corazón de Eric se acelerara. La esperanza que había sentido en la mañana se intensificó. Dejó su portafolio sobre el escritorio y se recostó contra el borde, manteniéndose cerca de ella, pero respetando su espacio.
—Estoy escuchándote —empezó diciendo, asintiendo lentamente—. ¿Qué quieres decirme sobre ellos?
Bianca se armó de valor. Sabía que esta conversación era crucial para el futuro de sus hijos.
—He pensado mucho en todo esto. Y… creo que los melli