Cinco años después…
— Lo siento mucho, señora Gil… — Ania entró al despacho, apresurada. — Aquí le traigo los papeles que dejó el correo, lamento la demora, no volverá a suceder, es que tardé más de lo que pensé con Elián, pero mañana me levantaré más temprano y no volverá a suceder…
— Victoria, tranquila… — Murmuró la señora Gil, recibiendo el sobre con mucha seriedad, para luego abrirlo. — No me estoy quejando…
No había sido fácil, pues había tenido que pasar por mil tropiezos, rabias, im