Neo observo como sus hijos hablaban con una sonrisa con su abuela, aquella que se había marchado hacía poco, completamente harta de la discusión de ambos.
Neo consideraba que su dichosa madre, completamente extasiada de insultar a su hijo, se marcharía, pero no era de tal manera.
A la mujer parecía empecinada en seguir con la discusión, en hablar de la manera menos adecuada, mientras que ella parecía no rendirse, quería que Neo explotara.
Que mostrara su lado oscuro, que no siguiera ocultado, a