Abigaíl veía aquel lugar tan antiguo y lejano, era como una parte de su infancia que siempre tendría en su corazón, cuando eran solo su madre y ellos.
Cuando solía ir a la pizzería de la esquina a hablar con los empleados y comer un poco, cuando venía cada mañana o tarde después de la escuela a practicar karate con Elie y su padre.
Las palizas que recibió constantemente André en aquel lugar de parte de Elie, quien era su más servil rival.
Cada una de aquellas cosas lograban hacer que el corazón