a oficina del abogado estaba llena de archivos y documentos legales que cubrían cada centímetro de espacio disponible. El señor Taylor, un hombre de edad madura con cabello canoso y un porte distinguido, estaba sentado frente al escritorio del abogado, con una expresión seria y decidida en su rostro. El abogado, el Sr. Anderson, lo miraba con atención mientras escuchaba atentamente su explicación.
Se sentía muy asombrado de que el señor Taylor acudiera a él.
—Entonces, Sr. Taylor, lo que está d