A medida que el amanecer cubría Estambul con su paleta de colores, Jeremy y Mehmet se encontraban en el despacho de este último, rodeados de montones de papeles y números que se desplegaban en largas columnas. El despacho, ubicado en uno de los rascacielos más imponentes de la ciudad, ofrecía una vista panorámica del Bósforo y de la mezquita de Santa Sofía a lo lejos.
Mehmet tenía una buena posición en su país natal. Deseaba ayudar a Jeremy, por eso ponía de todo su empeño para encontrar una so