Caminaba de un lado otro, no podía creerlo, no cuando observaba las pruebas en mis manos, no cuando él se había encargado de que yo estuviera en cada paso que daba
En cada gesto que hacían no le había perdido la pista ni un solo segundo, sobre todo cuando a Ohana estaba allí conmigo, las observaba y la observaba, las palabras eran irremediables
Observaba aquellas hojas en mis manos y temblaba, camine hacia la habitación de Nerea, y aquella estaba completamente dormida, a su lado estaba él
El