―Yo puedo explicártelo, yo…
―No te atrevas a mentirme, no lo hagas…
Mis ojos se centraron en los suyos, camine hacia su oficina, ignore al secretario, aquel hombre, del que hasta ahora no lograba aprender su nombre
Solo lo ignoré, mientras este caminaba tras de mí, lo sabía, sabía que no me permitiría, solo que me alejara sin más
Por lo menos eso sospechaba, porque a hasta al fin de cuentas, ahora no sabía muy bien, si lo que conocía de Max era verdad o no
―Sanda… Mi amor, sé que esto no se ve