Madison
Primero creo que Alec está jugándome una muy mala broma, pero cuando escucho su voz de desesperación me doy cuenta de que habla en serio.
—¡Alec! —grito, sintiendo cómo el pánico inunda cada célula de mi cuerpo.
Corro detrás de él, pero por alguna razón que no había visto nunca en mi vida, la silla eléctrica toma una velocidad bastante rápida. Veo pasar el suceso casi en cámara lenta. Va directo hacia el barranco que finaliza en la colina. Siento que mis pies no van tan veloces como yo