Alec
No voy a mentir. De verdad creí que no me dejarían volar y por eso estaba tan confiado al decirle a Madison que lo hiciera, pero cuando el instructor dijo que sí era posible, ya no podía dar marcha atrás.
Ahora los dos estamos bien atados a los hombres que nos llevarán por el cielo, con nuestra vida, literalmente en sus manos. Estoy nervioso, sin embargo, trato de disimularlo para infundirle algo de valor.
Salimos a la pista desde donde despegaremos ante la mirada atónita de todos los invi