Madison
Son como las diez de la noche, todas las luces están apagadas y Alec y su esposa están durmiendo plácidamente en sus respectivas camas. Yo por otro lado, estoy calzándome el último zapato, lista para escabullirme en medio de la oscuridad como si fuera una ladrona.
Me pongo de pie de la cama y me acerco a verlo dormir. Me costó trabajo esperar a que cayera profundo, porque al parecer, no podía conciliar el sueño. Veo su pecho subir y bajar de forma relajada, en definitiva, está bien dorm