Capítulo 92
El coche del detective volaba por la carretera desierta, los faros desgarrando la oscuridad de la madrugada mientras la sangre escurría por su brazo, manchando la camisa. Apretaba el volante con una mano, con la otra sostenía la carta contra el pecho, como si su vida dependiera de ello. Y, en el fondo, así era.
El dolor era lancinante, pero la adrenalina lo mantenía despierto. Necesitaba avisar a alguien. Necesitaba entregar esa carta.
Con esfuerzo, cogió el celular, lo desbloqueó c