Capítulo 38 —El Desliz
El sutil crujido de las carpetas de cuero sobre la mesa de mármol oscuro marcó el inicio formal de la sesión. Los miembros de la junta directiva británica tomaron sus asientos en silencio, desplegando tabletas y gráficos financieros, mientras Paul Hamilton permanecía en la cabecera, observando a sus invitados con una fijeza analítica. La llovizna londinense seguía golpeando los cristales, aislando la sala en una atmósfera de absoluta concentración.
Antes de que se vertier