Capítulo 40 —Paseo
El trayecto de regreso al hotel se consumó bajo una tregua silenciosa pero cargada de una electricidad nueva. Al cruzar las puertas giratorias del majestuoso edificio, el bullicio de Londres quedó amortiguado por las alfombras densas y el eco sutil de los techos altos. Maribel caminaba con la vista al frente, manteniendo una distancia milimétrica y rígida respecto a Sergio, cuya presencia a su costado derecho parecía haber ganado una densidad distinta tras el altercado en el