Capítulo 42 —El Peso del Silencio
La mesa de madera clara pareció ensancharse en cuanto Pedro dejó caer la servilleta y, con la agilidad propia de sus años, corrió hacia el rincón infantil de la cafetería. El lugar contaba con un pequeño espacio delimitado por una baranda baja, equipado con cubos de construcción gigantes, un par de caballos de madera y alfombras de colores para amortiguar el ruido. Pedro no tardó ni un segundo en sumergirse en su propio mundo, intentando levantar una torre con