Capítulo 37 —Tierra Británica
El trayecto transcurría en un silencio absoluto. La cabina del jet privado era amplia y perfectamente aislada del exterior, pero la tranquilidad del entorno no bastaba para calmar a Pedro. El niño, asustado por su primer viaje en avión y la tensión invisible que flotaba entre sus padres, había comenzado a llorar. Era un llanto sordo, de puro agobio, que se intensificaba a pesar de los esfuerzos de la nana por distraerlo con los juguetes que traía en el bolso de man