Capítulo 103 —Trazando nuevas rutas
El restaurante de los muelles de South Street Seaport mantenía esa quietud pulcra que solo se encuentra en los rincones más antiguos de Manhattan, donde el crujido de las vigas de madera vieja parece absorber el bullicio de la gran ciudad. Instalados en una mesa apartada junto a un inmenso ventanal que daba directamente a las aguas grises del East River, el trío disfrutaba de una tregua perfecta. El resplandor del mediodía se reflejaba en el agua, proyectando