Mundo ficciónIniciar sesiónAdam pasó al lado de Pía sin ganas de voltear a verla. Había días que creía odiarla tanto que quería torcerle el cuello, pero al final, siempre terminaba conservando su relación, como si Pía fuera el premio de consolación que le tocó al perder a Sofía.
Cuando cerró la puerta de su cuarto detrás de él, Isabella pudo quitarse la máscara de madre comprensiva y abnegada.
—Se parece tanto a su padre —dijo con tono amargo de reproche.
—Señora Dupont, ahora ¿qué haremos







