Mundo ficciónIniciar sesiónPía no podía creer que Isabella quisiera engañar así a su propio hijo, pero lo que más la lastimaba era que estaba funcionando, pues la mano de Adam comenzaba a ser gentil.
—¿Sofía? —preguntó Adam somnoliento y ebrio—. Sofía… No me vuelvas a dejar, no me abandones, cásate conmigo.
Tomó a Pía del rostro con ambas manos y la besó con tanta intensidad que ella comenz&







