15. Una advertencia en el frío pasillo
El silencio dentro del despacho se sentía sumamente tortuoso. El eco del portazo de Sebastian aún zumbaba suavemente en los oídos de Noah. La respiración de la Reina de Hielo era agitada. Su corazón latía con brutalidad, golpeando contra sus costillas debido a la reciente confrontación.
Noah se levantó lentamente de su silla. Dejó escapar un largo suspiro, esforzándose por normalizar el ritmo de los latidos de su corazón. Sus ojos grises se clavaron en la ancha espalda de Nathan, que seguía de