20. Juramento en el frío pasillo del penthouse
La tormenta de nieve de Chicago seguía enfurecida, azotando las paredes de cristal del lujoso penthouse de Noah. El gigantesco reloj de pared de la sala de estar marcaba los segundos con lentitud, rompiendo el espeso silencio de la noche.
Noah estaba sentada, rígida, en un extremo de su largo y adorado sofá de cuero. Sobre su regazo descansaba un botiquín médico de metal. Su mano derecha sostenía un algodón blanco humedecido en líquido antiséptico. El olor penetrante de la medicina flotaba en e